viernes, 6 de enero de 2012

Pombo 18

Uno de estos días me fui a comer a un recién abierto restaurante Pombo 18. Antes de ir allá, miré alguna información en Internet y vi comentarios bastante positivos sobre servicio y diseño de este restaurante.

Bueno, pues ahora comento que es lo que me ha parecido. Para empezar, el restaurante está bastante aislado, en un edificio al lado de unos cuatro y todo alrededor terreno vacío. Entro y no hay prácticamente nadie, solo par de mesas ocupadas para un local bastante grande. Como llevaban solo 2 semanas abiertos, olía a pintura, lo que no predispone precisamente para la comida.

Me recibieron muy amablemente y me pusieron en una de las 30 mesas vacías. Y ¡¡horror de manteles!! Manteles terribles con dibujos amarillos y en las mesas una rosa de plástico. De verdad que es lo primero que me chocó y no el diseño tan peculiar que tiene el restaurante: Manteles amarillos con dibujos, una rosa de plástico y además con agua en el recipiente. Cubiertos pasados de la moda... Tuve la sensación de estar en uno de los restaurantes georgianos de Rusia, porque es lo propio de ellos, sobre todo la música pop bastante alta que tampoco predisponía para comer.

Las sillas que parecían tan cómodas y bonitas... bonitas son, pero cómodas no tanto porque no se pueden mover y oscilan de arriba a abajo. Las mesas tampoco eran cómodas, sobre todo si eres una persona alta como yo, porque no hay espacio para las piernas, tenía que ponerlas de lado.

Unas palabras sobre el servicio. Sí, al principio pareció muy amable pero al cabo de unos 20 minutos pasó a ser pesado. Porque cada vez que el camarero se acercaba a la mesa decía “gracias” y al final de tantas gracias, esta palabra ha perdido todo su significado. Y por cierto, si no hubiera servido a la mesa no habría averiguado si es camarero, aparcacoches, o metre de hotel, porque llevaba traje de oficina y era poco hábil en servir.

Sobre la comida, el restaurante es bastante caro y la comida poco elaborada para este precio. He pedido para primero tomates con parmesano y efectivamente me trajeron un montón de tomates y por encima un montón de parmesano. Bacalao a la brasa para segundo. El bacalao era fresco, pero podrían quitar tantas espinas ya que es bastante fácil con este pescado. Era un trozón grande de bacalao con mayonesa y algas. La comida no era mala, pero nada del otro mundo teniendo en cuenta la competencia que existe hoy en día.

Algunas palabras sobre aseo: bonito, pero ¡cuidado! desde fuera se puede ver que pasa dentro del habitáculo del inodoro porque hay una rendija muy ancha entre la pared y la puerta. No se a que se debe, no parece que es algo de diseño, parece mas que arquitecto se equivoco un poco con las medidas El secador para las manos es poco potente por lo que necesitas mucho tiempo para secarlas y como supongo que el sitio pretende ser fashion, poner una jabonera metálica en el espejo resulta poco original.....

En fin, mi veredicto es que no voy a volver a este restaurante...